El día que todo comenzó...
Considero que no está de más empezar brindando una pequeña descripción de mi y lo que era mi vida hasta el momento de enterarme que estoy embarazada, así que todo comienza así:
Soy una chica de 27 años (recién cumplidos), hace 4 años me gradúe de la carrera de ingeniería ambiental de una importante universidad de México, mismos años que tengo laborando en el ámbito ingenieril. En mi actual trabajo me dedico a hacer estudios de riesgo e impacto ambiental a empresas de diferentes giros industriales, por lo que no hay momento para aburrirse, siempre se aprende algo nuevo y diferente, por no mencionar lo divertido que es dejar a todos callados cuando una mujer joven e inteligente se presenta a enseñarles como se realizan las cosas.
En una ocasión, me encontraba haciendo trabajos de campo para un programa interno de protección civil de una unidad minera en el Estado de Sonora (Actualmente radico en Aguascalientes), para ese entonces yo ya tenía sospechas de embarazo. A pesar de que ya tenía más de 1 año teniendo encuentros con mi pareja sexual de ese momento sin protección alguna, nunca había pasado una situación similar por la cual preocuparse, ya les estaré contando al respecto en algún otro Blog.
Pues el último día que estuve en Sonora, no pude más con la curiosidad, necesitaba tener certeza de lo que ocurría conmigo y lo que ocurriría con mi futuro; así que me dispuse a comprar una prueba desechable, de esas que te indican incluso el tiempo que tiene ese cúmulo de células dentro de tu cuerpo.
Para no hacer el cuento largo y como ya se habrán dado cuenta por el título del blog, la prueba resultó POSITIVA. A pesar de tener sospechas, en ese momento para mí era imposible creerlo. Mientras esperaba que se reflejara el resultado en la pantallita solo pensaba: tranquila, va a pasar lo mejor que tenga que pasar.
Así es como de repente me encontré sola, en una habitación de hotel, con una prueba de embarazo positiva en mi mano.
Cierto es que no era una tragedia, o sea, era una chica de 26 años (en ese entonces), con un trabajo fijo y completamente independiente desde los 18, pero en ese momento todo se me vino abajo y no supe qué hacer; como niña me puse a llorar y tratar de encontrar una explicación lógica por la que me estaba pasando aquello (no, en mi mente no era suficiente que había estado teniendo relaciones sin protección, en ese momento no).
Tuve que darme prisa ya que mi vuelo de regreso salía en un par de horas, por lo que tire la prueba a la basura (consejo: nunca bebas agua de los vasos que dejan en las habitaciones de hotel), arme mi maleta y me fui de ahí, un poco más tranquila pero aún desconcertada.
Aquella noticia solo se la hice saber a mi amiga más cercana, cuya respuesta fue felicidad pura y el típico: ya lo sabía. Después de pensarlo unos minutos y ya en la sala de espera para entrar al avión me decidí a informarle al donante de esperma, le envíe una foto con el resultado positivo de la prueba y en cuanto la vio me llamo, le dije que no podía hablar porque ya entraría al avión y solo me dijo: ok, pero entonces dime cuál es tu postura? y colgué...

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